El gobierno de los Estados Unidos declaró el martes que las protestas contra el presidente Rodrigo Paz Pereira constituyen un intento de golpe de Estado en curso. Las manifestaciones han entrado en su segunda semana con bloqueos de carreteras y enfrentamientos en La Paz.
El subsecretario de Estado, Christopher Landau, señaló en Washington que los actos representan un golpe de Estado financiado por una alianza entre la política y el crimen organizado. Cuatro personas han muerto desde que comenzaron las protestas, según las autoridades bolivianas. El presidente Paz Pereira, con seis meses en el cargo, enfrentó el mayor desafío de su mandato tras eliminar los subsidios a los combustibles. La medida provocó una escasez persistente y un escándalo de combustible adulterado que el gobierno atribuyó a un sabotaje por parte de exmiembros del MAS. Paralelamente, Bolivia expulsó a la embajadora de Colombia, Elizabeth García, tras las críticas del presidente Gustavo Petro, quien calificó a Paz como un títere de los Estados Unidos. Petro respondió que el país se está deslizando hacia el extremismo. El expresidente Evo Morales, acusado de delitos que incluyen una relación con una menor en 2006, permanece en la región del Chapare, donde sus seguidores impiden su arresto. El gobierno acusa a Morales de alentar las protestas para evadir la justicia.