Una excavadora ha comenzado a demoler la fachada del Ala Este de la Casa Blanca, marcando el inicio de un proyecto de salón de baile de 250 millones de dólares impulsado por el presidente Trump. La medida ha sorprendido a los observadores y ha recibido críticas de grupos de preservación histórica por sus impactos. Los vigilantes éticos destacan posibles problemas éticos relacionados con la financiación de corporaciones con negocios gubernamentales.
Imágenes de una excavadora derribando la fachada del Ala Este de la Casa Blanca circularon ampliamente en línea esta semana, señalando el inicio oficial de las obras para el salón de baile de 250 millones de dólares planeado desde hace mucho por el presidente Trump. Trump ha buscado construir el salón de baile durante más de una década, pero la demolición repentina tomó a muchos por sorpresa, especialmente después de que él minimizara sus efectos durante el anuncio del proyecto en julio.
Grupos de preservación histórica han expresado fuertes preocupaciones sobre las alteraciones a la estructura icónica. Tamara Keith de NPR señaló que la Comisión de Planificación de la Capital Nacional, que normalmente revisaría y aprobaría tales proyectos, está actualmente inactiva debido al cierre del gobierno en curso. Esta brecha procedural ha amplificado las preguntas sobre la supervisión.
La financiación del salón de baile añade otra capa de controversia. Trump ha declarado que está cubriendo personalmente algunos costos, pero otros donantes incluyen grandes corporaciones que hacen negocios con el gobierno federal. En particular, Google está contribuyendo con más de 20 millones de dólares como parte de un acuerdo por una demanda civil presentada por Trump. Los vigilantes éticos describen estos arreglos como una bandera roja significativa, señalando posibles conflictos de interés en medio de la escala del proyecto y las disrupciones del cierre.
La iniciativa del salón de baile refleja la visión de Trump para mejorar las instalaciones de la Casa Blanca, pero se desarrolla en un contexto de tensiones fiscales y políticas. A medida que avanza la construcción, los debates sobre preservación, ética y timing probablemente se intensificarán.