Los aficionados al tenis han expresado fuertes objeciones ante la creciente presencia de influencers en Wimbledon este año. Los patrocinadores han invitado a decenas de creadores de contenido a ocupar asientos premium, lo que ha provocado quejas por el desperdicio de entradas y el acceso limitado para los seguidores auténticos. El rechazo se intensificó en línea después de que se formaran largas colas fuera del recinto.
La Pista Central de Wimbledon ha llamado la atención por razones que van más allá de los partidos. Marcas de primer nivel, como Rolex, Emirates, Swarovski y Evian, han traído a influencers con grandes audiencias para crear contenido centrado en las fresas con nata, el Pimm’s y los estilismos. Molly-Mae Hague, con 8,7 millones de seguidores en Instagram, asistió como invitada de Evian junto a figuras como Ashley James, Daisy Tomlinson y Jemima Grace. Su cobertura se ha centrado menos en el tenis y más en momentos para las redes sociales. Los verdaderos aficionados se enfrentaron a importantes barreras. Más de 10.000 personas se unieron a la cola antes de las 8:30 a. m. un día de esta semana. La directora ejecutiva del All England Club, Sally Bolton, desaconsejó acudir al recinto, declarando que la cola estaba llena. Los influencers, por el contrario, accedieron directamente a sus asientos reservados. Las reacciones en línea resaltaron el contraste. Un aficionado escribió que Wimbledon se había convertido en “solo un circo de gente en TikTok”, mientras que otros calificaron la asignación de entradas a personas que no son aficionados al tenis como un desperdicio, dadas las dificultades para obtenerlas a través del sorteo.