Las fuerzas de seguridad francesas se encuentran en alerta ante la recta final de la Copa del Mundo de fútbol. Los alcaldes de varias ciudades han impuesto toques de queda a los menores para prevenir la violencia durante las celebraciones del 14 de julio.
A medida que Francia avanza en la competición, los estrategas del Ministerio del Interior vigilan el calendario. Su objetivo es evitar que se repita el caos del 30 de mayo tras la victoria del PSG en la Liga de Campeones, que derivó en más de 400 detenciones.El 26 de junio, tras la victoria de Francia sobre Noruega, decenas de menores causaron disturbios en Denain. Niños de 11 a 12 años rompieron ventanas y quemaron vehículos, según Yohan Senez, asesor de la alcaldesa Anne-Lise Dufour-Tonini.Por ello, varios municipios han instaurado toques de queda para los menores de 16 años. Estas medidas están siendo impugnadas ante los tribunales por la Liga de Derechos Humanos. Las unidades de orden público también deberán gestionar el desfile del 14 de julio en París y una posible semifinal de alto riesgo.