La WTA ha introducido una nueva política de elegibilidad que exige pruebas genéticas a todas las jugadoras del circuito. La medida, que entra en vigor este año, tiene como objetivo garantizar una competencia justa en el tenis profesional femenino.
La organización anunció la actualización de la Política de Elegibilidad Femenina el 20 de julio. Todas las jugadoras deben realizarse una prueba única del gen SRY mediante una muestra de mucosa bucal, sangre o saliva. Aquellas que den negativo recibirán la autorización, mientras que los resultados positivos darán lugar a una revisión médica adicional.
La política sustituye a las directrices anteriores que permitían a las mujeres transgénero competir bajo límites de testosterona. Los funcionarios de la WTA declararon que el cambio sigue a consultas con las integrantes y se alinea con los estándares de otros deportes de cara a los Juegos Olímpicos de 2028.
Las pruebas comienzan este mes. La WTA hizo hincapié en las protecciones de privacidad y la educación de las jugadoras. La negativa a participar podría afectar la elegibilidad, los premios en metálico y los puntos del ranking.
World Athletics y el COI ya han adoptado pruebas de detección del gen SRY similares. La WTA se convierte en el primer circuito profesional femenino independiente en aplicar este requisito de forma universal.