Un estudiante de 18 años atacó con un arma blanca a miembros de la comunidad del Instituto Obispo Silva Lezaeta en Calama este viernes, dejando muerta a una inspectora de 59 años e hiriendo a una paradocente y tres alumnos. El agresor fue detenido en flagrancia por Carabineros tras ser contenido por docentes. Autoridades locales decretaron tres días de duelo comunal y el presidente José Antonio Kast envió ministras al lugar.
El ataque ocurrió alrededor de las 10:30 horas del viernes 27 de marzo en el patio del Instituto Obispo Silva Lezaeta, un colegio católico en Calama, Región de Antofagasta. Según el fiscal regional Juan Castro Bekios, el estudiante de cuarto medio agredió primero a la inspectora María Victoria, de 59 años, causándole la muerte por lesiones en el cuello. Posteriormente atacó a una paradocente que intentó auxiliarla, dejándola en estado grave, y a tres alumnos menores de edad, uno de gravedad y dos con lesiones menores. Todos los heridos fueron atendidos en el Hospital Carlos Cisternas.
Docentes retuvieron al agresor hasta la llegada de Carabineros, quienes lo detuvieron y hallaron en sus mochilas dos cuchillos, fósforos, máscara, cinta adhesiva, candados, alimentos y un artefacto simulacro de bomba con un mensaje burlón, sin explosivos. El Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) intervino para descartar riesgos. La Brigada de Homicidios de la PDI lidera la investigación, y el imputado será formalizado el sábado en el Juzgado de Garantía de Calama.
Publicaciones digitales vinculadas al atacante, bajo el usuario 'hwyrup', incluyen un video en YouTube titulado 'Ataque en el Instituto Lazaeta' con letras de canción sobre matar y 'Dies Irae 27/03', y una foto en Instagram de un encapuchado con cuchillo en un peluche.
El alcalde Eliecer Chamorro decretó duelo comunal del 27 al 29 de marzo, suspendiendo festejos municipales y solicitando suspensión de clases la próxima semana. Ofreció instalar detectores de metales en escuelas de la Provincia El Loa. El presidente José Antonio Kast condenó el hecho, afirmando que 'un colegio no puede ser un lugar de violencia', e instruyó a las ministras de Educación, María Paz Arzola, y Seguridad, Trinidad Steinert, a viajar al norte. Steinert anunció una querella por homicidio y abogó por pórticos detectores de armas. Parlamentarios y el Colegio de Profesores expresaron repudio y urgieron medidas contra la violencia escolar.