La actriz mexicana Ana Luisa Peluffo, figura clave de la Época de Oro del cine nacional, falleció a los 96 años en su rancho en Tepatitlán de Morelos, Jalisco. Su familia confirmó que murió en paz, rodeada de seres queridos, y que los servicios funerarios se realizaron de manera íntima. Peluffo es recordada por su trayectoria de más de 70 años y por protagonizar la primera escena de desnudo en el cine mexicano en 1955.
Ana Luisa Peluffo, nacida como Ana Luisa de Jesús Quintana Paz Peluffo el 9 de octubre de 1929 en Querétaro, México, fue una destacada actriz de la Época de Oro del cine mexicano. Su carrera abarcó más de 70 años, con participaciones en más de 200 películas y producciones televisivas. Debutó en la pantalla grande en 1948 con el filme estadounidense Tarzan and the Mermaids y pronto incursionó en el cine nacional con La venenosa en 1949. A lo largo de su trayectoria, exploró géneros como melodramas, comedias y cine de acción, además de producciones internacionales. También se destacó en televisión con telenovelas y series, y recibió galardones como la Diosa de Plata por su actuación y trayectoria. Fuera de la actuación, incursionó en la danza y la pintura, e incluso dirigió el ballet acuático del Club Deportivo Chapultepec en su juventud.
Uno de los hitos más recordados de su carrera fue su rol en La fuerza del deseo (1955), dirigida por Miguel M. Delgado. En la película, interpretó a Silvia, una modelo que genera conflicto entre dos amigos, Ricardo (Abel Salazar) y un maestro (Armando Calvo). La cinta es un drama que explora la atracción y los dilemas internos de los protagonistas.
Peluffo protagonizó la primera escena de desnudo en el cine mexicano, donde Silvia posa de la cintura hacia arriba para estudiantes de pintura. La secuencia, que dura apenas unos segundos, se filmó con respeto: como una imagen estática, sin movimientos ni acercamientos explícitos, con encuadres definidos, duración breve y personal limitado en el set. El equipo técnico y actores la cubrieron inmediatamente después de cada toma.
En una entrevista con Cristina Pacheco, Peluffo explicó su decisión: “Leí el script, pero no lo tomé muy así hasta en el momento que dije: ‘Bueno ¿y ahora qué hago? No puedo echarme para atrás’. Mucha gente pensó que me habían obligado; tal vez mi papá o mi mamá. No, yo lo decidí”. Agregó: “No me imaginé que esa película abriría mercados en el extranjero y que iba a ser verdaderamente una bomba, porque era la primer mujer que se desnudaba realmente en el cine mexicano”.
La escena generó controversia al estrenarse, con reacciones divididas. Periodistas la criticaron inicialmente, pero algunos se disculparon años después. El público la admiró, enviándole poesías y elogiando su valentía. Su familia también criticó la decisión al principio, pero con el tiempo la validó. Peluffo relató: “Tuve tres o cuatro periodistas que llegaron a pedirme perdón como a los 2 años, a decirme: ‘Bueno, realmente nos portamos muy mal’. Me agredían muchísimo y después fueron grandes amigos míos”.
El impacto de la película fue significativo: abrió mercados extranjeros y ayudó a derribar prejuicios en México. La fuerza del deseo se mantiene como referente del cine mexicano de mediados del siglo XX por su narrativa y cuidado formal.
La familia de Peluffo confirmó su muerte en un comunicado: “Falleció en paz, en su rancho en Tepatitlán de Morelos, Jalisco, acompañada por sus seres queridos. Durante sus últimos años vivió con serenidad, rodeada de cuidado y cercana a su hijo. Los servicios funerarios se realizaron de manera íntima y privada, en apego a su voluntad”. No se detallaron las circunstancias del deceso, pero agradecieron las muestras de cariño y solicitaron respeto en este momento.