Tres historiadores coincidieron en que Argentina presenta formas de racismo pero rechazan que sea el país más racista del mundo. Las declaraciones responden al debate público generado por el Mundial de Fútbol 2026.
Ezequiel Adamovsky, doctor en Historia por University College London, afirmó que el racismo existe en Argentina de forma intensa pero calificó de ridículo considerarlo el más grave a nivel global. Señaló que el país careció de regímenes de segregación racial como en Estados Unidos y que el término negro se usa tanto de manera afectuosa como despectiva entre las clases populares.
Patricio Lons sostuvo que las acusaciones responden a debates internos de Estados Unidos. Destacó que la población afrodescendiente actual oscila entre 100.000 y 300.000 personas y que el esclavo en el Virreinato recibía derechos como descanso dominical y posibilidad de comprar su libertad, a diferencia del sistema anglosajón.
Felipe Pigna indicó que Argentina no puede definirse como sociedad racista por hechos aislados. Recordó la participación de afrodescendientes en las guerras de independencia y sostuvo que los insultos discriminatorios en el fútbol deben sancionarse, aunque no representan la identidad del país en su conjunto.