Por primera vez, los científicos han observado de manera definitiva una eyección de masa coronal de una estrella más allá de nuestro sol, a 130 años luz de distancia. El evento fue detectado usando un radiotelescopio en los Países Bajos, confirmando que el plasma escapó de la atracción gravitacional de la estrella. Este descubrimiento plantea preocupaciones sobre la habitabilidad de exoplanetas cercanos.
Las eyecciones de masa coronal (CME, por sus siglas en inglés) son erupciones poderosas de plasma magnetizado desde las superficies estelares, conocidas por ocurrir en el sol y producir auroras en la Tierra. Sin embargo, confirmar tales eventos en estrellas distantes ha resultado desafiante, con décadas de indicios pero sin pruebas de que el material realmente escape al espacio.
Ahora, investigadores liderados por Joseph Callingham en el Instituto Neerlandés de Astronomía de Radio han utilizado el radiotelescopio Low Frequency Array (LOFAR) en los Países Bajos para detectar ondas de radio de una CME originada en la estrella StKM 1-1262, ubicada a 130 años luz de distancia. Las señales indican que la nube de plasma escapó completamente de la influencia gravitacional y magnética de la estrella. El equipo complementó esto con observaciones del telescopio de rayos X basado en el espacio XMM-Newton, que midió la temperatura, rotación y brillo de la estrella.
Callingham enfatizó la importancia: “Podrías argumentar que hemos tenido indicios durante 30 años, y eso es cierto, pero nunca lo probamos explícitamente. Estamos diciendo que la masa ha sido expulsada, se ha perdido de la estrella, y eso siempre ha sido un debate en la literatura.”
La radiación de la eyección habría sido lo suficientemente intensa como para amenazar la vida en cualquier exoplaneta cercano. Anthony Yeates de la Universidad de Durham, Reino Unido, señaló: “Si hubiera un exoplaneta, habría sido bastante catastrófico para cualquier vida en él.” Este hallazgo, publicado en Nature (DOI: 10.1038/s41586-025-09715-3), subraya la necesidad de incluir las CME estelares en los modelos de habitabilidad de exoplanetas, explicando potencialmente la erosión atmosférica similar a la que ha afectado a Venus en nuestro sistema solar.