Las solicitudes para crear CPIs que investiguen el escándalo del Banco Master cuentan con apoyo de la oposición, los centristas e incluso aliados del Gobierno de Lula. Existen tres solicitudes con firmas suficientes, pero su instalación depende de la decisión de los presidentes del Congreso. El foco incluye las negociaciones con el BRB e irregularidades en fondos de inversión.
El escándalo que involucra al Banco Master, cuya liquidación fue ordenada por el Banco Central debido a la fabricación de activos inexistentes por R$ 12.000 millones, ha impulsado demandas de investigaciones en el Congreso Nacional. Circulan tres solicitudes de CPI: una en la Cámara, liderada por el diputado Rodrigo Rollemberg (PSB-DF), centrada en las negociaciones del BRB para comprar el banco; una mixta, liderada por Carlos Jordy (PL-RJ), que abarca fondos, falsificaciones contables y acciones de las autoridades; y una en el Senado, liderada por Eduardo Girão (Novo-CE). Rollemberg asegura contar con 185 firmas, superando las 171 mínimas requeridas en la Cámara. Jordy reporta 258 apoyos entre diputados y senadores, incluyendo al petista Fabiano Contarato y al emedebista Eduardo Braga. Girão tiene 43 firmas en el Senado, por encima de las 27 exigidas. A pesar del amplio apoyo, incluso de aliados del Gobierno, la instalación es incierta, pues depende de los presidentes Hugo Motta (Cámara) y Davi Alcolumbre (Senado), sin plazos obligatorios. Además de las CPIs, el senador Renan Calheiros (MDB-AL), presidente de la CAE, formó un grupo para seguir el caso, con visitas al BC, PF y TCU. Criticó a la CVM por fallos en la supervisión. El ministro de Hacienda Fernando Haddad defendió el traslado de la supervisión de fondos al BC, pero el presidente interino de la CVM, João Accioly, replicó que la competencia es legal y refleja experiencia acumulada. Los ejecutivos de Master, como Daniel Vorcaro, evitaron fallos previos de la CVM mediante acuerdos por R$ 6,1 millones. El caso también involucra donaciones inmobiliarias de la familia de Vorcaro, como un apartamento de R$ 2,6 millones donado por su cuñado Fabiano Zettel a una nutricionista, presentado como inversión en una empresa de preparación de comidas.