El Hospital Sant Joan de Déu y el Clínic de Barcelona operaron con éxito a un feto de 700 gramos en la semana 28 de gestación para recolocar su intestino. La intervención, pionera en Europa, permitió que el bebé Thiago naciera sano en la semana 34.
La cirugía se llevó a cabo el 10 de febrero en el programa BCN Natal. Los médicos inyectaron primero toxina botulínica para relajar el abdomen del feto y, quince días después, recolocaron el intestino mediante laparoscopia bajo anestesia general de la madre.
Thiago, hijo de Camila Molina, de 20 años, pesaba cuatro kilos dos meses después del nacimiento y se alimenta con normalidad. La malformación, detectada en la semana 20, afecta a entre dos y tres de cada 10.000 bebés.
Los especialistas Eduard Gratacós, Xavier Tarrado y Josep María Martínez destacaron la complejidad de la intervención de dos horas y media. “Cualquier maniobra errónea puede producir un paro cardiaco”, advirtió Gratacós.
Hasta ahora, estos casos se trataban solo tras el parto. La operación se había realizado en contadas ocasiones en Estados Unidos y Colombia.