En su mensaje de Año Nuevo, el cardenal José Advincula de Manila instó a los filipinos a no dejar de esforzarse por la paz y a mantener la esperanza en sus corazones, incluso en medio de los fracasos para lograr el progreso nacional. Enfatizó que la verdadera paz comienza en los individuos y crece a través de la humildad, el diálogo, la misericordia y la confianza. A pesar de los desafíos del país, aseguró que el Señor nunca abandonará a su pueblo.
En su mensaje de Año Nuevo entregado el 1 de enero de 2026, el cardenal José Advincula de Manila destacó la importancia de esforzarse por la paz en medio de los desafíos de la nación. «La paz no se logra por la fuerza o el miedo, sino por un corazón desarmado y un modo de vida desarmante. La verdadera paz comienza en nosotros, rechaza la violencia y la dominación, y crece a través de la humildad, el diálogo, la misericordia y la confianza», afirmó.
El cardenal admitió que, como muchos filipinos, siente el «azote» de un pueblo que anhela la paz y el progreso sin éxito. «Como la mayoría de ustedes, a menudo siento el azote de un pueblo que ha querido la paz y el progreso, pero en vano. No logramos ponernos de acuerdo. A menudo fallamos miserablemente», añadió.
Eco de los sentimientos del Papa León XIV, expresó oraciones por la paz del país. A pesar de las dificultades, Advincula animó a la gente a no perder la esperanza, asegurando que el Señor nunca abandonará a su pueblo. Este mensaje ofrece inspiración al inicio de 2026, señalando esperanza en medio de las pruebas de Filipinas.