El rey Felipe VI dedicó su tradicional mensaje de Nochebuena a defender la convivencia como base de la democracia española, alertando de una crisis de confianza que alimenta extremismos. Pronunciado de pie por primera vez en el Salón de Columnas del Palacio Real, el discurso de nueve minutos recordó los 50 años de la Transición y los 40 de adhesión a la UE. Pidió diálogo, respeto y ejemplaridad en los poderes públicos ante un mundo convulso.
El rey Felipe VI pronunció el 24 de diciembre su decimosegundo mensaje de Navidad desde el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid, el mismo lugar donde España firmó su adhesión a las Comunidades Europeas en 1985. De pie por primera vez, en un formato dinámico con proyecciones del palacio y fotos de la Familia Real en Brañosera, Móstoles, Navarra y Valdesoto, el monarca apeló a la confianza y la convivencia democrática en un discurso de 1.126 palabras que duró nueve minutos y dos segundos.
"La tensión en el debate público provoca hastío, desencanto y desafección que no se resuelven con retórica", advirtió Felipe VI, recordando que "la convivencia no es un legado imperecedero, no basta con recibirlo: es una construcción frágil". Alertó de una "inquietante crisis de confianza" en las democracias que nutre extremismos, radicalismos y populismos, y llamó a preservar la confianza mediante diálogo, respeto en el lenguaje y ejemplaridad en los poderes públicos.
El rey exaltó la Transición como ejercicio de responsabilidad colectiva que permitió objetivos compartidos, y defendió el proyecto europeo ante amenazas globales. Mencionó desafíos como el coste de la vida, acceso a vivienda, incertidumbre laboral y cambio climático, insistiendo en que las soluciones requieren compromiso de todos. "España es, ante todo, un proyecto compartido", concluyó, deseando feliz Navidad en castellano, euskera, catalán y gallego.
El mensaje, el más corto de sus 12, evitó referencias directas a la corrupción o su padre, Juan Carlos I, pese a expectativas. Analistas lo ven como un alegato político por la concordia en tiempos de polarización, con énfasis intergeneracional y europeísta.