En su discurso navideño anual, el rey Carl XVI Gustaf reflexiona sobre un año marcado por la crisis, la guerra y el dolor. A pesar de los desafíos globales, enfatiza la importancia del diálogo y la cooperación para un futuro más luminoso. También se dirige a Suecia, recordando a las víctimas del tiroteo de Örebro.
El rey Carl XVI Gustaf pronunció su tradicional discurso navideño el 25 de diciembre de 2025, resumiendo un año marcado por duras pruebas. Describió el mundo como lleno de conflictos, incluyendo la guerra en Ucrania, el cambio climático y la frágil tregua en Gaza. A pesar de ello, el mensaje fue esperanzador: «A pesar de los conflictos en el mundo, debemos aferrarnos a la esperanza en el futuro».
El rey enfatizó el papel del diálogo y la cooperación entre países para crear un futuro mejor. Mencionó eventos específicos que reforzaron su convicción, como la cumbre climática en Brasil y el 80 aniversario de la ONU en Nueva York. «Suecia tiene buenas oportunidades para contribuir y ser un ejemplo en la cooperación internacional, no en último lugar a través de nuestro compromiso con la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos», dijo.
En cuanto a Ucrania, destacó la resiliencia del pueblo ucraniano: «La resistencia y la voluntad del pueblo ucraniano de defender su país nos dan esperanza de que la libertad y la soberanía de Ucrania sean respetadas. La esperanza también nace de nuevos descubrimientos, y la ciencia está avanzando a grandes pasos».
En el discurso, el rey dirigió su atención a Suecia y envió pensamientos a las víctimas y familiares tras el tiroteo en el Campus Risbergska de Örebro, donde diez personas murieron y varias resultaron heridas. «Este terrible suceso nos acompañará durante mucho tiempo», afirmó. Elogió la comunidad que surgió del dolor, con el apoyo de la policía, trabajadores sanitarios, organizaciones voluntarias y profesores. «La gente se apoyó mutuamente y demostró que la humanidad es una fuerza portante incluso en tiempos difíciles. Esa fuerza existe en todo nuestro país. En esos momentos, hay calidez y cuidado que el mundo necesita más».
El discurso transmitió un equilibrio entre la reflexión sobre los reveses y el optimismo por el futuro, centrándose en la cooperación internacional y la solidaridad nacional.