El comandante supremo sueco Michael Claesson no expresa preocupación por el futuro de la OTAN a pesar de las amenazas de Donald Trump de apoderarse de Groenlandia y la menor implicación de EE.UU. en Europa. Confía en EE.UU. como aliado y no ve indicios de que el país quiera abandonar la alianza. Claesson enfatiza la importancia de una fuerte defensa nacional como plan B.
El comandante supremo sueco Michael Claesson declara en una entrevista en Aktuellt de SVT que no está preocupado por la OTAN como alianza en medio de las declaraciones de Donald Trump sobre Groenlandia. Trump ha amenazado con medios militares para apoderarse de la isla, que está parcialmente gobernada por Dinamarca, y ha expresado que es importante que Groenlandia se convierta en estadounidense. La primera ministra danesa Mette Frederiksen ha advertido de que una anexión supondría el colapso de la OTAN como alianza militar. Claesson es preguntado sobre la fiabilidad de EE.UU. como miembro de la OTAN y responde: «No recibo ese tipo de señales, ni en el marco de la OTAN ni de ninguna otra manera». Apoya la postura de Dinamarca y minimiza las amenazas: «Las alianzas y organizaciones internacionales siempre atraviesan distintos tipos de crisis, dependiendo de la composición política de los gobiernos y jefes de Estado de los países miembros». Claesson mantiene contactos regulares con la OTAN, incluidos encuentros en Bruselas y una reciente reunión con el comandante supremo de la OTAN, el general estadounidense Alexus Grynkewich. No ve indicios de que EE.UU. quiera abandonar la alianza: «No veo señales en este momento de ninguna retirada o repliegue precipitado». La nueva estrategia de seguridad de EE.UU. implica un menor compromiso en Europa, pero Claesson lo considera razonable que los europeos asuman más responsabilidad: «Tenemos la obligación de ocuparnos de nuestra propia seguridad». A largo plazo, una retirada de EE.UU. podría requerir un mayor rearme sueco, pero la OTAN tiene planes de defensa regionales en los que los países afectados asumen la responsabilidad principal. Claesson menciona crisis anteriores en la OTAN, como la salida de Francia de la cooperación militar entre 1966 y 1998, y las tensiones entre Grecia y Turquía. Como alternativas hay acuerdos bilaterales con EE.UU. y Finlandia, Nordefco y JEF. «Lo bueno es que estas cooperaciones existen bajo el paraguas de la OTAN como complemento», dice. Respecto a Groenlandia: «Claramente sería una circunstancia extremadamente problemática, pero no lo veo como algo que se materialice». Claesson da por supuesto que los asuntos se resolverán sin intervención militar y se centra en fortalecer la defensa sueca para dar libertad de acción al gobierno.