Los partidos políticos vascos han reaccionado al discurso de Nochebuena del rey Felipe VI con posturas divididas. EH Bildu optó por el silencio al considerarlo heredero del franquismo, mientras el PNV criticó la ausencia de reconocimiento a la nación vasca y el PP lo alabó como una lección para demócratas.
El discurso navideño del rey Felipe VI, emitido el 24 de diciembre de 2025 desde el Palacio Real de Madrid, ha generado reacciones variadas entre los partidos vascos, en línea con las respuestas nacionales. Por tercer año consecutivo, EH Bildu decidió no valorar el mensaje, publicando en redes sociales: “Las vascas y los vascos no tenemos rey. Gora Euskal Errepublika!”, y calificando a Felipe VI como “el heredero del legado franquista y reaccionario”.
La portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, censuró las “ausencias” en el discurso, como la falta de “ningún reconocimiento a la nación vasca ni a la nación catalana”, y lamentó que no se mencionaran “los ataques que ha tenido el euskera este año”. En declaraciones en Donostia el 25 de diciembre, Vaquero recordó los 50 años desde la muerte de Franco, quien nombró a su padre jefe de Estado, y exigió desclasificar documentos sobre la dictadura, la Transición y eventos como el 23-F, el caso Zabalza o el 3 de marzo para fortalecer la democracia mediante el conocimiento de la verdad.
Desde Podemos Euskadi, la secretaria de Organización, Leticia Jiménez, reprochó en Vitoria que el rey no aludiera al “genocidio de Gaza o al rearme”, pese a hablar de dignidad humana. Jiménez describió la monarquía como “antidemocrática y antiigualitaria, heredera del franquismo”, y criticó las referencias a la convivencia desde un palacio, ajena a problemas como el coste de la vida o la vivienda, sin exigir responsabilidades a las instituciones.
En contraste, la secretaria general del PP vasco, Esther Martínez, elogió en Bilbao el mensaje como una “lección magnífica para cualquier demócrata”, que apela a la responsabilidad ciudadana para defender la democracia, la libertad y la convivencia contra populismos y sectarismos, recordando la Transición como ejemplo de concordia.
Estas respuestas reflejan la polarización política en Euskadi, similar a las nacionales donde PSOE y PP aplaudieron el énfasis en valores constitucionales y convivencia, mientras Sumar y otros socios del Gobierno lo tildaron de decepcionante por ignorar desigualdades y conflictos globales.