El cierre de la campaña electoral para las elecciones regionales de Extremadura el 19 de diciembre de 2025 ha estado marcado por acusaciones cruzadas entre PP, PSOE y Vox. María Guardiola, candidata del PP, ha recorrido diez localidades aspirando a la confianza mayoritaria, mientras Pedro Sánchez ha defendido a Miguel Ángel Gallardo de 'bulos' judiciales y criticado al PP por escándalos de acoso. Santiago Abascal ha acusado al PP de sobreactuar en el robo de 124 votos por correo.
El 19 de diciembre de 2025, la campaña para las elecciones autonómicas de Extremadura del 21 de diciembre concluyó con tensiones elevadas. María Guardiola, presidenta incumbent del PP y candidata a la reelección, recorrió diez poblaciones desde Talayuela hasta Badajoz, sin el apoyo de su líder nacional Alberto Núñez Feijóo. En un cierre atípico con zambomba flamenca en un polideportivo de Badajoz, ante cientos de asistentes, Guardiola apeló a la movilización: «Que nadie se quede en casa porque vamos a seguir transformando Extremadura». Confió en obtener «la confianza mayoritaria» y mencionó un «juego muy sucio» en la recta final, refiriéndose al robo de 124 votos por correo en Fuente Cantos (Badajoz), que la Guardia Civil clasificó como delincuencia común, ya que los ladrones buscaban 14.000 euros y los votos fueron hallados a 20 km. El PP denunció el hecho ante la Junta Electoral como «robo de la democracia», pero Correos informó que 118 afectados ya habían votado de nuevo.
Pedro Sánchez, en un mitin de cierre del PSOE en Villanueva de la Serena —localidad natal de Gallardo, donde fue alcalde 21 años—, defendió al candidato socialista, imputado por prevaricación y tráfico de influencias en la contratación de David Sánchez Pérez-Castejón, hermano del presidente, en la Diputación de Badajoz. Sánchez lo presentó como víctima de «bulos y zancadillas»: «Han intentado que perdiera la calma y no lo han conseguido. Vas a ganarles con los votos y vas a ser el próximo presidente de Extremadura». Criticó al PP por encubrir casos de acoso, como la contratación por ocho meses de un primo de Guardiola condenado por violencia de género como chófer, y la protección al alcalde de Navalmoral, Enrique Hueso, denunciado por coacciones laborales contra la concejala Paula González. Gallardo, por su parte, enfatizó la «tolerancia cero» del PSOE al machismo y se presentó como beneficiario del «ascensor social» socialista, destacando el aumento de la pensión familiar de 822 a más de 1.100 euros.
Santiago Abascal cerró la campaña de Vox en el Palacio de Congresos de Badajoz ante más de 500 personas, acusando al PP de «sobreactuar» con el robo de votos, que consideró un delito común. Reiteró las condiciones de Vox para apoyar a Guardiola —rechazo a la inmigración y al Pacto Verde Europeo— y calificó las elecciones de «absurdas» por el adelanto electoral, un «capricho» de la presidenta. Su candidato, Óscar Fernández Calle, reivindicó la continuidad de la central nuclear de Almaraz y regadíos en Tierra de Barros.
Las encuestas previas muestran al PP cerca de los 33 escaños de mayoría absoluta pero con esperanzas desvanecidas de evitar depender de Vox, mientras el PSOE cae en picado hacia unos 20 escaños, su peor resultado histórico. En 2023, PSOE y PP empataron con 28 escaños cada uno, pero el primero ganó por votos (242.659, 39,9%). Los escándalos de corrupción y acoso en ambos bandos han condicionado una campaña marcada por la polarización.