El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado este lunes los presupuestos municipales para 2025, por un total de 6.578 millones de euros, gracias a la mayoría absoluta del PP, pese a tres enmiendas a la totalidad de la oposición. La sesión, que duró más de ocho horas, incluyó debates acalorados sobre vivienda, obras y conflictos locales. Los críticos denuncian la escasa inversión en vivienda social en medio de una subida del 55% en los precios inmobiliarios desde 2020.
La sesión plenaria en el Palacio de Cibeles, que combinó dos plenos consecutivos, se extendió más de ocho horas y fue la más larga del año. El PP, liderado por el alcalde José Luis Martínez-Almeida, impulsó la aprobación de unos presupuestos continuistas, con un aumento del 4,8% respecto al ejercicio anterior, alcanzando los 6.578 millones de euros en ejecución directa. Incluyendo empresas autónomas como la EMVS y la EMT, el total asciende a 7.424 millones de euros, la cifra más alta de la historia de Madrid.
Entre las grandes obras destacan el soterramiento de la A-5 y del Paseo de la Castellana frente a las Cuatro Torres, así como un parque sobre la M-30 en el puente de Ventas, que conectará los distritos de Salamanca y Ciudad Lineal. Sin embargo, solo se destinan 88 millones de euros a la compra o construcción de vivienda pública, menos del 1% del total. "No tienen ninguna ambición", criticó la concejala socialista Enma López. Sara Ladra, de Más Madrid, lo calificó de "una vergüenza" y acusó al modelo de Almeida de fomentar la especulación inmobiliaria, el turismo de lujo y regalos fiscales a los más ricos.
El debate también abordó la crisis de vivienda, con precios medios un 55% más altos que en 2020, el síndrome posaborto —defendido por Vox pero rechazado por los servicios jurídicos— y derrotas judiciales del alcalde. Almeida atacó a la portavoz socialista Reyes Maroto citando el mal resultado del PSOE en las elecciones extremeñas del domingo.
Un consenso raro surgió en el homenaje al músico Roberto Iniesta, fallecido el 10 de diciembre, aunque el PP votó inicialmente en contra para consultar a la familia. El clímax llegó con la polémica por quitar el patio al colegio Amadeo Vives en Aluche para una residencia de mayores. Vecinos protestaron desde la tribuna, fueron expulsados por el presidente del pleno Borja Fanjul, y la concejala Paloma García les espetó: "Aquí los únicos que hacemos equipamientos somos el Partido Popular".