Carlos Alcaraz ha ganado el Abierto de Australia 2026, logrando su primer título allí y completando un Grand Slam de carrera a una edad notablemente joven. Esta victoria subraya un cambio generacional en el tenis masculino, más allá de la era de Federer, Nadal y Djokovic. El éxito de Alcaraz destaca su rápido ascenso y estilo de juego único.
El triunfo de Carlos Alcaraz en el Abierto de Australia el 4 de febrero de 2026 marcó un momento pivotal en la historia del tenis. Al conquistar el título en Melbourne, el español logró un Grand Slam de carrera —victorias en los cuatro torneos mayores— a una edad que señala el amanecer de una nueva era en el tenis masculino. Durante más de una década, el deporte estuvo dominado por Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic, pero Alcaraz emerge no como su sucesor directo, sino como un producto de su influencia, habiéndolos derrotado en grandes escenarios. Nacido en Murcia, España, Alcaraz creció inmerso en el tenis. Su tío abuelo construyó el club local donde trabajaba su padre, y todos sus hermanos jugaban el deporte. La familia sigue siendo central en su vida; su hermano mayor, Álvaro, aún calienta con él y le corta el pelo entre torneos. Como junior, Alcaraz era conocido por su talento y su temperamento. Su primer entrenador, Kiko Navarro, recordó en 2024: «Cuando era niño rompía muchas raquetas y tenía que llevarlo llorando al hotel o a casa». El propio Alcaraz admitió ser «un mal perdedor». Detectado a los 11 años por el agente de IMG Albert Molina durante un torneo Futures en Murcia, el potencial de Alcaraz era evidente. Molina destacó su «carácter ganador, valentía y audacia». Esto lo llevó a entrenar bajo Juan Carlos Ferrero, campeón del Abierto de Francia 2003, quien vio «algo diferente» en el joven jugador. Ferrero fomentó un estilo de juego libre, priorizando la confianza sobre la cautela. Alcaraz debutó en el ATP Tour a los 16 años, ganando el Abierto de EE.UU. 2022 y ascendiendo al número uno del mundo. Su juego combina la finura de Federer, la cobertura de cancha de Djokovic y el efecto de Nadal, como observó el exnúmero uno del mundo Andre Agassi mientras comentaba en Wimbledon: «Es como si Alcaraz tuviera el toque de [Roger] Federer, la cobertura de cancha de Novak y las RPM de Nadal». A pesar de contratiempos como decepciones olímpicas y cambios de entrenador —separándose de Ferrero a finales de 2025—, Alcaraz mantiene una perspectiva equilibrada. En su documental de Netflix, declaró: «Quiero sentarme a la mesa con el Big Three. Pero por lo que he experimentado, elegiría la felicidad sobre un éxito masivo. Porque la felicidad ya es un éxito». Tras la victoria en Melbourne, Alcaraz se quedó en la pista firmando autógrafos hasta altas horas de la noche, un ritual que repite en todos los Grand Slams. Esta victoria no solo consolida su lugar entre la élite del tenis, sino que también refleja su compromiso con el juego alegre en medio de las crecientes expectativas.