Un artículo en Granma describe las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos como marcadas por la intensificación del bloqueo económico, comercial y financiero por parte de la administración estadounidense actual. Se destacan medidas como un decreto ejecutivo que impide el suministro de petróleo a Cuba y presiones para suspender programas de cooperación médica. A pesar de esto, el gobierno cubano reafirma su disposición al diálogo basado en el respeto a la soberanía.
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos se definen actualmente por varias acciones de Washington, según un análisis publicado en Granma, el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. En primer lugar, la administración estadounidense ha endurecido el bloqueo mediante el Decreto Ejecutivo de la Casa Blanca del 29 de enero, que impone un bloqueo energético y amenaza a terceros países y empresas para impedir la llegada de petróleo y sus derivados a Cuba. Esto afecta el transporte, la iluminación, la producción de alimentos y servicios básicos como el agua y los hospitales.
Otro aspecto clave es la intención declarada de cortar los ingresos legítimos de la economía cubana, incluyendo presiones a naciones de terceros para suspender programas de cooperación médica con Cuba, que han beneficiado a personas necesitadas en América Latina, el Caribe, África, Asia y Europa. Estos programas generan ingresos para el sistema de salud pública cubano.
Además, Estados Unidos ataca indirectamente la industria turística mediante el bloqueo energético y presiones a operadores turísticos y aerolíneas. Se han suspendido las remesas de cubanos en EE.UU. a sus familias en Cuba, una fuente vital de ingresos para muchos.
Washington tolera acciones violentas y terroristas contra Cuba desde su territorio, como una reciente incursión en lancha rápida por terroristas armados con armas de alto calibre, explosivos y equipo militar, o el pago a diez panameños para pintar carteles y organizar contrarrevolución interna. También financia campañas mediáticas que culpan al gobierno cubano de escaseces, apagones, falta de alimentos, medicinas y transporte.
Finalmente, se difunde una narrativa sobre supuestas negociaciones para confundir y dividir a la población. Históricamente, Cuba ha dialogado con administraciones como la de Obama, que restableció relaciones diplomáticas; Clinton, en temas migratorios; y Carter, para establecer secciones de intereses. El presidente Miguel Díaz-Canel ha reafirmado la voluntad de discutir todos los temas, defendiendo el derecho a la autodeterminación soberana. El gobierno cubano responde con planes de resiliencia y creatividad colectiva.