La Administración Nacional de Patrimonio Cultural de China anunció el miércoles una campaña a nivel nacional que exige el recuento pieza por pieza de las colecciones en todos los museos estatales este año para verificar los artefactos frente a los registros. La orden responde directamente a la mala gestión sistémica descubierta en el Museo de Nanjing, donde una famosa pintura de la dinastía Ming, valorada en 12,3 millones de dólares estadounidenses, apareció en una subasta en Beijing.
La Administración Nacional de Patrimonio Cultural (NCHA, por sus siglas en inglés) anunció la campaña nacional el miércoles 1 de abril a través de un aviso en su cuenta oficial de redes sociales.
El organismo exige que todos los museos de propiedad estatal realicen este año un recuento físico meticuloso, pieza por pieza, de sus colecciones, verificando cada artefacto con los registros oficiales para asegurar que los inventarios coincidan con los objetos físicos. Las autoridades locales deben "fortalecer la línea de defensa de seguridad" y "elevar el nivel general de gestión de la seguridad de las colecciones de los museos", señaló la NCHA.
La medida aborda directamente la mala gestión sistémica descubierta en el Museo de Nanjing, una de las instituciones más importantes de China. El escándalo estalló en diciembre después de que la renombrada pintura de la dinastía Ming, Primavera en Jiangnan, apareciera en una subasta en Beijing con un valor estimado de 88 millones de yuanes (12,3 millones de dólares estadounidenses), según lo informado por el South China Morning Post.
Esta auditoría tiene como objetivo fortalecer las medidas de salvaguardia para las reliquias culturales estatales en todo el país.