Desde el 1 de abril de 2026 entró en vigencia en Colombia el nuevo modelo de pasaportes, en un proceso que se extenderá por diez años. Los documentos actuales siguen vigentes hasta su vencimiento, sin necesidad de renovación inmediata. El cambio busca mayor autonomía en la producción, reduciendo la dependencia de proveedores extranjeros.
El nuevo esquema de pasaportes inició su primera fase, a cargo de la Imprenta Nacional para la personalización y de Servicios Postales Nacionales 4-72 para la distribución.
Esta transición surge de una controversia desde 2023, cuando el gobierno del presidente Gustavo Petro decidió no renovar el contrato con Thomas Greg & Sons tras declarar desierta la licitación. El proceso generó demandas judiciales, cuestionamientos sobre transparencia y preocupaciones por la estabilidad del servicio.
El plan se divide en cuatro etapas: tras la personalización inicial, se integrará el ensamblaje y numeración de tarjetas, luego la impresión de páginas interiores y carátulas, y finalmente la producción de páginas de datos. En una década, Colombia dejará de depender de la Casa de la Moneda de Portugal.
El gobierno defiende la medida para fortalecer capacidades institucionales, mientras opositores y expertos advierten sobre posibles demoras en la expedición.