Se intensifican las reacciones a las restricciones de visados de EE.UU. que afectan a aficionados de la Copa del Mundo 2026, con el entrenador de Costa de Marfil Emerse Fae lamentando la posible ausencia de seguidores y aumentando las demandas para retirar los derechos de organización a EE.UU. en medio de sugerencias de boicot.
Basándose en la reciente aclaración de la FIFA de que los boletos de partidos no garantizan la entrada y exhortando a solicitar visados con antelación a través del nuevo FIFA Priority Appointment Scheduling System (FIFA PASS), persisten las preocupaciones por la pausa del 14 de enero de la administración Trump en los visados de inmigrante de 75 países, incluidos clasificados para la Copa del Mundo como Argelia, Brasil, Cabo Verde, Colombia, Egipto, Ghana, Haití, Costa de Marfil, Jordania, Marruecos, Senegal, Túnez y Uruguay. El seleccionador de Costa de Marfil, Emerse Fae, hablando durante un campus en Marrakech, resaltó el espíritu festivo del torneo: «Es una celebración, el fútbol es una celebración, y para mí sería una verdadera lástima... no dejar que nuestros aficionados vengan a vivir esta celebración». El capitán Franck Kessi añadió que la Federación Marfileña de Fútbol y el gobierno abogarán por el acceso de los fans, con Fae optimista basado en una resolución previa para la Copa Africana de Naciones en Marruecos. La reacción en contra ha escalado, con comparaciones al Mundial de 1986 cuando Colombia fue reemplazada por México por disputas financieras. El político alemán Jürgen Hardt planteó un boicot como «último recurso», mientras que el locutor británico Jeff Stelling pidió reubicar el torneo en Gran Bretaña. Movidas geopolíticas más amplias de EE.UU., como amenazas de anexar Groenlandia, han avivado el debate. Sin embargo, los expertos consideran improbable revocar los derechos de organización de EE.UU. –145 días antes del pitido inicial el 11 de junio– debido a los compromisos logísticos masivos para el evento de 104 partidos en EE.UU., Canadá y México.