Un juez federal en Virginia sentenció este miércoles 4 de febrero a Dámaso López Serrano, conocido como ‘El Mini Lic’, a cinco años de prisión por intentar traficar más de 400 gramos de fentanilo. López Serrano violó un acuerdo previo de cooperación con la DEA al reincidir en actividades delictivas mientras estaba bajo supervisión. El caso resalta los desafíos en la rehabilitación de exmiembros de cárteles que buscan redención legal.
Dámaso López Serrano, alias ‘El Mini Lic’, hijo de Dámaso López Núñez ‘El Licenciado’ y antiguo líder de una facción del Cártel de Sinaloa, enfrenta ahora una nueva condena en Estados Unidos. El juez Anthony Trenga, de la Corte Federal de Distrito Este de Virginia, dictó la sentencia de cinco años de prisión el 4 de febrero, tras determinar que López Serrano había violado su estatus como testigo cooperante ante la Administración para el Control de Drogas (DEA).
El proceso comenzó con su arresto el 13 de diciembre de 2024 en Virginia, durante una operación encubierta del FBI. Agentes se hicieron pasar por compradores interesados en tres kilos de cocaína, lo que llevó a descubrir sus vínculos con el tráfico de drogas. La investigación se intensificó después de que un informante alertara sobre planes para importar fentanilo desde México. La fiscalía interceptó llamadas y recopiló testimonios que probaron el intento de tráfico de más de 400 gramos de la sustancia sintética desde su vivienda en el estado.
En mayo del año anterior, López Serrano se declaró culpable y firmó un nuevo acuerdo de cooperación con las autoridades estadounidenses. Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum ha mencionado intentos de extradición relacionados con su caso. Esta sentencia revive la trayectoria delictiva de ‘El Mini Lic’, quien fundó el grupo ‘Los Antrax’ en el Cártel de Sinaloa y fue un operador clave.
Su ‘apogeo’ y ‘caída’ comenzaron en 2017, tras la captura de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán. López Serrano y su padre se enfrentaron a facciones rivales como Los Chapitos y la de Ismael ‘El Mayo’ Zambada. Fue detenido ese año en el cruce fronterizo de Calexico, California, y en enero de 2018 se declaró culpable en una corte de San Diego por tráfico de drogas. En 2022, recibió una sentencia de seis años, pero fue liberado pronto al unirse al programa de testigos protegidos. Tras dos años de libertad, volvió a ser ligado a la criminalidad, lo que derivó en esta nueva condena.