Egipto está transformando su sistema educativo preuniversitario para 25 millones de estudiantes, pasando de métricas de matriculación al aprendizaje basado en habilidades e introduciendo un nuevo Bachillerato Egipcio, anunció el ministro de Educación, Mohamed Abdellatif, en el Foro Mundial de la Educación celebrado en Londres.
El ministro intervino en la segunda sesión plenaria del foro sobre la preparación para el futuro en un mundo en rápida transformación. Destacó que las habilidades constituyen el verdadero motor del poder estatal y pidió alinear los planes de estudio, las evaluaciones, el profesorado, la tecnología, los datos y la gestión escolar con desafíos como la inteligencia artificial y las presiones climáticas.
Abdellatif señaló que el nuevo Bachillerato Egipcio representa un cambio estructural que se aleja de la presión de los exámenes para centrarse en el dominio de competencias, el conocimiento aplicado, la investigación y el pensamiento crítico. “Si evaluamos solo la memorización, enseñamos a memorizar”, señaló, añadiendo que evaluar la capacidad de pensamiento y comunicación ayuda a los estudiantes a aprender a pensar.
Las medidas recientes incluyen el aumento de la asistencia escolar, la reducción del tamaño de las clases, la lucha contra la escasez de docentes y el uso de datos para orientar la toma de decisiones. Las reformas también tienen como objetivo las vías técnicas y profesionales para vincularlas con las necesidades de la industria y las habilidades ecológicas, garantizando al mismo tiempo la equidad en las zonas rurales y en las aulas con exceso de alumnos.
Egipto se mantiene abierto a la experiencia global, pero prioriza la identidad nacional, con el objetivo de formar graduados que sean competitivos a nivel mundial y estén arraigados en sus comunidades.