En su discurso en el Foro de Davos el 21 de enero de 2026, Donald Trump afirmó que obligó a Emmanuel Macron a elevar los precios de los medicamentos en Francia bajo amenaza de aranceles. El Elíseo desmintió de inmediato estas declaraciones, señalando que los precios los establece la Seguridad Social y se han mantenido estables. Esta controversia resalta las tensiones transatlánticas sobre temas comerciales.
El 21 de enero de 2026, en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, el presidente de EE.UU. Donald Trump pronunció un discurso de dos horas sobre la economía estadounidense, críticas a Europa y sus ambiciones sobre Groenlandia. Entre las anécdotas compartidas, Trump describió una supuesta llamada telefónica con el presidente francés Emmanuel Macron sobre precios de fármacos. «Le dije a Emmanuel: 'tendrás que subir el precio de los fármacos'», afirmó, alegando que amenazó con aranceles del 25% a las importaciones francesas y del 100% a vinos y champanes si Macron se negaba. Según Trump, solo tomó «tres minutos» obtener el acuerdo de Francia, tras recordarle que EE.UU. subsidia los bajos precios globales de fármacos desde hace décadas. El Elíseo respondió rápidamente mediante una publicación en X (antes Twitter), en francés e inglés: «Parece que el presidente Emmanuel Macron habría aumentado los precios de los fármacos. Él no los fija. Están enmarcados por la Seguridad Social. Además, se han mantenido estables. Todo aquel que haya entrado en una farmacia francesa lo sabe». Este desmentido enfatiza que los precios de los fármacos en Francia están regulados por la Seguridad Social, no por el presidente, y que no se impuso ningún aumento. La afirmación de Trump no es aislada; ya había mencionado un intercambio similar el 6 de enero ante legisladores republicanos, amenazando con aranceles a los vinos franceses. El discurso de Trump, retrasado por un problema con su avión al llegar a Davos, provocó reacciones mixtas en Europa: alivio por la falta de novedades radicales, pero desilusión por las persistentes amenazas sobre Groenlandia y el comercio. Líderes europeos, como el ministro de Exteriores danés Lars Løkke Rasmussen, señalaron que las ambiciones estadounidenses permanecen intactas, mientras que Bruselas opta por la discreción. Emmanuel Macron, en su discurso del día anterior, abogó por una Europa autónoma frente a EE.UU., favoreciendo el respeto sobre la coerción.