Los principales colaboradores de Ethereum están debatiendo un cambio de protocolo que permitiría a los validadores redirigir una parte de sus recompensas para financiar el desarrollo del ecosistema. El mecanismo limitaría la redirección al 10% y se activaría en toda la red si cuenta con el apoyo de la mayoría.
La propuesta tiene como objetivo abordar la falta de financiación de bienes públicos como herramientas de seguridad, actualizaciones de clientes y mantenimiento de la red. Actualmente, los validadores ganan aproximadamente 700.000 ETH al año en recompensas. Una redirección del 10% podría generar hasta 70.000 ETH, o alrededor de 120 millones de dólares al año a los precios actuales.
Según el plan, los validadores señalarían su tasa de deducción preferida. Si más del 51% respalda una tasa distinta de cero, la contribución se vuelve obligatoria para todos los validadores. Los fondos fluirían a través de un contrato inteligente automatizado basado en las preferencias declaradas.
Los críticos han expresado su preocupación por los riesgos de gobernanza. Los grandes proveedores de staking podrían formar coaliciones para controlar las decisiones de financiación, y la brecha entre los operadores y los titulares de ETH que asumen el costo añade más complicaciones.
El debate coincide con la reducción de personal de la Fundación Ethereum tras las directrices de su cofundador Vitalik Buterin. Algunos excolaboradores han advertido sobre posibles déficits de financiación, aunque otros sostienen que el capital privado cubrirá cualquier brecha.