La exembajadora de Estados Unidos, Kathleen Stephens, declaró el jueves en un foro en Washington que la planeada transferencia del control operativo en tiempo de guerra no supone el fin de la alianza entre Corea del Sur y Estados Unidos.
Kathleen Stephens, quien se desempeñó como embajadora en Corea del Sur de 2008 a 2011, hizo estas declaraciones en un foro organizado por el Korea Economic Institute of America. Señaló que puede ser el momento adecuado para el traspaso y expresó su confianza en que Seúl y Washington pueden gestionar la transición. Philip Goldberg, embajador de 2022 a 2025, expresó su preocupación de que una mayor flexibilidad estratégica de las fuerzas estadounidenses en Corea y un mayor papel defensivo de Corea del Sur pudieran alejar a los aliados hasta cierto punto. También señaló oportunidades para una cooperación más profunda en el sector de la industria de defensa y rechazó las afirmaciones de que la administración del presidente Lee Jae Myung haya dado un giro drástico hacia la izquierda contra Estados Unidos. Stephens destacó el respaldo bipartidista y el creciente apoyo público a la alianza en Corea del Sur, afirmando que hablar de antiamericanismo suena anacrónico.