Vacuna experimental protege a ratones de anafilaxia durante un año

Científicos han desarrollado una vacuna experimental que protege a ratones de reacciones alérgicas potencialmente mortales durante al menos un año. La vacuna, llamada IgE-K, apunta a los anticuerpos de inmunoglobulina E para prevenir la anafilaxia. Los investigadores esperan que pueda ofrecer protección a largo plazo para humanos con alergias graves.

La anafilaxia representa un riesgo constante para millones de personas en todo el mundo, incluidos unos 2,4 millones de adultos en el Reino Unido con alergias alimentarias confirmadas. Desencadenantes como los cacahuetes o los mariscos pueden provocar un aumento de anticuerpos IgE, lo que lleva a inflamación de garganta, dificultades respiratorias y caídas de la presión arterial que pueden requerir hospitalización o ser fatales, incluso con herramientas como los EpiPens.

Los métodos actuales de prevención son limitados. La inmunoterapia oral genera tolerancia mediante exposición supervisada a alérgenos, mientras que el omalizumab, un anticuerpo monoclonal anti-IgE, se une a la IgE pero requiere inyecciones frecuentes y costosas.

Laurent Reber, del Instituto de Toulouse para Enfermedades Infecciosas e Inflamatorias en Francia, lideró el desarrollo de IgE-K. Esta vacuna estimula al sistema inmunitario para producir anticuerpos que bloquean la unión de la IgE a los receptores en las células inmunitarias, evitando reacciones alérgicas exageradas.

"Queríamos idear una solución a largo plazo, porque si tienes alergia alimentaria, puedes exponerte accidentalmente en cualquier momento, por lo que realmente quieres estar protegido todo el tiempo", explicó Reber.

En experimentos, dos dosis administradas a ratones modificados genéticamente para producir IgE similar a la humana generaron anticuerpos neutralizantes. Al exponerlos a una sustancia inductora de anafilaxia, los ratones no vacunados reaccionaron gravemente, pero los vacunados no mostraron síntomas durante un año, sin efectos adversos observados.

"Bloquea la molécula que nos hace alérgicos", dijo Josh Koenig, de la Universidad McMaster en Ontario, Canadá.

La IgE también combate venenos y parásitos, un mecanismo de defensa ancestral, señaló Reber. Las pruebas confirmaron que la vacuna no obstaculizó la respuesta de los ratones al gusano parásito Strongyloides ratti.

Koenig expresó optimismo: "Saben que el ratón produjo el anticuerpo que se unió correctamente a la molécula de IgE humana. Si los humanos producen esa misma molécula, creo que hay una probabilidad bastante alta de que funcione muy bien".

Reber enfatizó la necesidad de ensayos clínicos para evaluar la seguridad, eficacia y duración en humanos. Si tiene éxito, IgE-K podría ofrecer una alternativa rentable a inyecciones continuas como el omalizumab. Los hallazgos aparecen en Science Translational Medicine (DOI: 10.1126/scitranslmed.ads0982).

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