Acusaciones de explotación en el estudio de Dilara Findikoglu

Empleados y exbecarios han denunciado prácticas laborales abusivas en el estudio de la diseñadora Dilara Findikoglu, incluyendo jornadas extenuantes sin pago y gastos personales no reembolsados. Estas revelaciones, publicadas en medios especializados, contrastan con su reciente premio en los British Fashion Awards. El estudio ha optado por no comentar.

La diseñadora turco-británica Dilara Findikoglu, conocida por su estética retrofuturista y favorita de celebridades como Rosalía, Madonna y Dua Lipa, enfrenta serias acusaciones de explotación laboral. Según un artículo de Ana Beatriz Reitz en Fashionista, el estudio de Findikoglu opera en un entorno de toxicidad y discriminación. Los estados financieros presentados a Gov.uk para el año fiscal finalizado el 31 de enero de 2025 indican solo un empleado, pero fuentes anónimas revelan una fuerza laboral mayor, en gran parte compuesta por becarios no remunerados.

La periodista Louis Pisano, basada en París, inició las denuncias al recopilar reseñas en Glassdoor, donde ex trabajadores describen horas extras sin pago, abuso verbal y becarios que pagan materiales de su bolsillo. Un exbecario contó a Fashionista que la empresa no cubría ni un viaje en Uber tras jornadas de 16 horas, y que la tarjeta proporcionada para compras de telas y botones nunca funcionaba, obligando a un acuerdo secreto entre becarios para no usar sus propias tarjetas de crédito, ya que los reembolsos nunca llegaban.

Una exempleada, contratada como costurera, relató sobrecargas como cortar patrones, realizar drapeados, dibujos, reservar taxis, citas, producción, correos, relaciones públicas y maquillaje. Aproximadamente un mes después de las publicaciones de Pisano en redes sociales, la diseñadora Karina Bond compartió en TikTok su experiencia de hace seis años en un estudio londinense anónimo, confirmando luego a Fashionista que se trataba de Findikoglu: jornadas interminables sin pausas para comer ni remuneración.

Estas acusaciones no son aisladas en la industria. Phoebe Philo ha sido calificada como la peor empresa de moda en Glassdoor, con 1.8 de 5 estrellas y solo el 9% de recomendaciones, por un ambiente tóxico con gerencia acosadora, racismo y sexismo; un empleado la describió como "gestionada por psicópatas arrogantes". Stella McCartney obtiene 2.8 de 5 estrellas, por debajo de la media sectorial de 3.5, con críticas a su cultura autoritaria y burnout.

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