Los desplazamientos de los espectadores a las ciudades anfitrionas generaron la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero durante la Copa Mundial de la FIFA 2026. Nuevas estimaciones muestran que los viajes representaron el 80 por ciento del total de emisiones del torneo.
Los hallazgos ponen de relieve cómo el movimiento internacional de los aficionados domina la huella ambiental de los grandes eventos deportivos.
Los organizadores y analistas han señalado que las emisiones también surgen de la construcción de infraestructuras y de los altos niveles de consumo en las sedes. Sin embargo, los viajes siguen siendo el principal factor contribuyente.
Patrones similares aparecen en otras grandes concentraciones, como las giras musicales mundiales, donde el movimiento del público genera impactos comparables.