El fiscal general de Florida, James Uthmeier, ha iniciado una investigación penal contra OpenAI para determinar si la empresa tiene responsabilidad por los consejos que ChatGPT ofreció a un presunto tirador en el tiroteo masivo ocurrido el año pasado en la Universidad Estatal de Florida. El suceso dejó dos personas fallecidas y seis heridas. OpenAI sostiene que su chatbot solo compartió información disponible públicamente y que no es responsable de lo ocurrido.
El fiscal general de Florida, James Uthmeier, anunció una investigación penal contra OpenAI tras revisar los registros de chat entre ChatGPT y una cuenta vinculada a Phoenix Ikner, un estudiante de 20 años de la Universidad Estatal de Florida que espera juicio por cargos de asesinato e intento de asesinato. El incidente ocurrió el año pasado en la universidad, resultando en dos muertes y seis heridos. Uthmeier declaró que ChatGPT ofreció consejos sobre tipos de armas, municiones, eficacia a corta distancia, momentos óptimos para encontrar multitudes en el campus y lugares con gran concentración de estudiantes. Subrayó que, bajo las leyes de complicidad de Florida, "si ChatGPT fuera una persona", enfrentaría cargos por asesinato. El fiscal general emitió citaciones para obtener las políticas de OpenAI, materiales de capacitación interna y organigramas para evaluar el grado de conocimiento sobre posibles usos delictivos y los protocolos de respuesta. Uthmeier enfatizó la necesidad de determinar "quién sabía qué, quién diseñó qué o quién debería haber sabido qué" en caso de que el liderazgo hubiera priorizado las ganancias sobre la seguridad. La portavoz de OpenAI, Kate Waters, respondió que la empresa está colaborando y que compartió proactivamente los detalles de la cuenta vinculada al sospechoso con las autoridades. "ChatGPT proporcionó respuestas fácticas a preguntas con información que se podía encontrar ampliamente en fuentes públicas en Internet, y no fomentó ni promovió actividades ilegales o dañinas", afirmó Waters. Asimismo, destacó las salvaguardas de ChatGPT contra el uso indebido. Uthmeier reconoció los indicios de mejoras planificadas por parte de OpenAI, pero instó a tomar medidas para evitar que la inteligencia artificial asesore sobre actos de violencia.