Tras la segunda vuelta de las elecciones municipales de 2026 celebrada el 22 de marzo, los socialistas culpan a Jean-Luc Mélenchon y a La France insoumise (LFI) de las derrotas en varios bastiones que pasaron a manos de la derecha. El líder del PS, Olivier Faure, califica a Mélenchon como el 'lastre de la izquierda', mientras que LFI reivindica sus avances.
El día después de la segunda vuelta de las elecciones municipales de 2026, la izquierda francesa se encuentra sumida en luchas internas. El líder del Parti socialiste (PS), Olivier Faure, acusa a Jean-Luc Mélenchon de ser el 'lastre de la izquierda'. 'Jean-Luc Mélenchon se ha convertido hoy en el lastre de la izquierda', declaró Faure en BFMTV/RMC, citando las derrotas en Limoges, Toulouse, Clermont-Ferrand (Puy-de-Dôme) y Brest (Finistère), bastiones perdidos frente a la derecha tras las alianzas locales con La France insoumise (LFI) entre vueltas. 'LFI nos hizo perder', afirma el diputado del PS Boris Vallaud, lamentando una 'falta de claridad y sinceridad' por parte del PS e instando a no realizar más alianzas con LFI. El expresidente François Hollande critica: 'No es concebible que los socialistas apoyen a La France insoumise en Toulouse y Limoges' y pide una 'candidatura de izquierda reformista' para 2027. LFI reivindica victorias en Saint-Denis (Bally Bagayoko), Roubaix (David Guiraud) y tres suburbios de Lyon (Vaulx-en-Velin, Vénissieux, Saint-Fons). Manuel Bompard celebra un 'avance histórico': 'Dieciocho veces más habitantes vivirán mañana en un municipio dirigido por La France insoumise'. Mathilde Panot habla de un 'avance electoral' a pesar de los 'ataques sin precedentes'. Los miembros del PS cuestionan internamente a Faure por respaldar las fusiones y exigen claridad. Las victorias del PS sin LFI en París (Emmanuel Grégoire 50,52%) y Marsella (Benoît Payan 54,34%) se citan como prueba de una 'prima a la claridad'.