A pesar de su condena a cinco años de prisión por chantaje y malversación, Gaël Perdriau intenta colocar a sus leales en el ayuntamiento de Saint-Étienne. Un consejo municipal especial eligió a su primer adjunto como sucesor en medio de tensiones por la transición. Perdriau, que ha apelado la sentencia, presidió una reunión clave justo antes de dimitir.
Saint-Étienne celebró un consejo municipal especial el jueves 11 de diciembre para nombrar un sucesor a Gaël Perdriau, alcalde desde 2014 y presidente de la metrópoli. Condenado el 1 de diciembre a cinco años de prisión y cinco años de inhabilitación por chantaje, conspiración criminal y malversación de fondos públicos, Perdriau (ex-Les Républicains) fue destituido de su cargo. Esta sentencia es la más pesada jamás impuesta a un alcalde en ejercicio bajo la Quinta República. Apeló inmediatamente.
El juez le había dicho esa mañana que ya no podía desempeñar el cargo de alcalde. Horas después, antes de presentar su dimisión, Perdriau presidió una reunión de cuatro horas con su mayoría municipal para discutir la selección de su reemplazo. Como se esperaba, Jean-Pierre Berger, su primer adjunto (derecha independiente), fue elegido durante el consejo especial. Esta transición rápida apenas disimula la influencia persistente de Perdriau y los conflictos internos que desató el día de su condena.
A pesar de su caída, el exalcalde parece decidido a moldear los asuntos municipales promoviendo a sus aliados en el ayuntamiento. El caso destaca las luchas de poder dentro de la derecha local, mientras la ciudad afronta las consecuencias de este escándalo sin precedentes.