La Embajada de Irán en el distrito de Yongsan en Seúl ha exhibido una gran pancarta en su pared exterior condenando los recientes ataques aéreos de EE. UU. e Israel. La pancarta incluye un retrato del ex líder supremo ayatolá Alí Jamenei, asesinado en los ataques, junto con mensajes que cuestionan la responsabilidad por crímenes de guerra. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur afirmó que era difícil confirmar detalles.
La Embajada de Irán en Hannam-dong, distrito de Yongsan en Seúl, ha instalado una gran pancarta en su pared exterior con un retrato del ex líder supremo ayatolá Alí Jamenei, quien fue asesinado en recientes ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel. Jamenei gobernó Irán durante 37 años. La pancarta incluye la frase en inglés «When will the world hold war criminals accountable?» junto con imágenes de niños y mujeres fallecidos superpuestas en un mapa del territorio iraní, acompañadas del mensaje: «La masacre de mujeres y niños no es ni perdonable ni olvidable» (traducción aproximada del original en inglés y persa implícito en el contexto visual y textual proporcionado por la embajada, pero preservando la cita directa donde aplica en descripciones periodísticas). La pancarta se interpreta como una acusación a Estados Unidos e Israel por crímenes de guerra y una protesta por un ataque aéreo contra una escuela primaria iraní que, según informes, causó al menos 175 muertes. La Embajada de Irán parece haber colocado la pancarta para condenar las acciones de Estados Unidos e Israel. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur se negó a comentar en detalle, afirmando solo que era «difícil confirmar los detalles relacionados» (traducción del comunicado oficial). La pancarta ha generado controversia. Un editorial en The Korea Times señala que, aunque el motivo del despliegue es comprensible en medio de las tensiones militares en Oriente Medio y las repetidas manifestaciones internacionales de la posición de Irán, el método plantea preguntas sobre la cortesía diplomática. Argumenta que las embajadas, como invitadas en el país anfitrión, deben ejercer moderación en mensajes políticos explícitos dirigidos a terceros países, especialmente en un lugar prominente como el centro de la capital de Seúl. El artículo establece un paralelo con un incidente anterior este año, cuando la Embajada de Rusia en Seúl exhibió una pancarta con el mensaje «Victory will be ours» (La victoria será nuestra) con motivo del cuarto aniversario de su invasión de Ucrania, lo que generó críticas y terminó siendo retirada. Dado la alianza de Corea del Sur con Estados Unidos y su necesidad de relaciones estables con países de Oriente Medio vitales para la energía global, tales gestos pueden complicar la diplomacia. El editorial sugiere que las preocupaciones por tragedias de guerra se aborden mejor a través de canales diplomáticos apropiados en lugar de exhibiciones públicas provocativas, instando a la Embajada de Irán a mostrar mayor moderación por respeto a la nación anfitriona.