La Junta Reguladora Independiente de Auditores (IRBA, por sus siglas en inglés) ha publicado su Informe de Inspecciones Públicas sobre la Calidad de Auditoría 2025, revelando que solo el 28% de los trabajos de auditoría inspeccionados cumplieron con los estándares pertinentes, una cifra inferior al 45% del año anterior. El informe destaca debilidades recurrentes y hace un llamamiento a mejorar la gestión de la calidad en las firmas de auditoría. Las inspecciones se centraron en casos de mayor riesgo, por lo que los hallazgos no representan a toda la profesión.
El informe del IRBA señala un aumento en las opiniones de auditoría incorrectas, brechas éticas fundamentales y casos que carecen de evidencia suficiente para respaldar las opiniones emitidas.
Las deficiencias comunes incluyen el reconocimiento de ingresos, los asientos de diario, las revelaciones de estados financieros, las evaluaciones de empresa en funcionamiento, las estimaciones y juicios significativos, la dependencia de controles informáticos, la documentación débil y el escaso escepticismo profesional. Los auditores a menudo no cuestionaron a la dirección con suficiente firmeza ni documentaron la evidencia de manera adecuada.
A nivel de firma, el cumplimiento mostró una mejora modesta, con resultados positivos que aumentaron del 23% al 30% entre las firmas inspeccionadas. Sin embargo, las remisiones para investigación aumentaron de dos a cinco firmas. Algunas empresas carecían de sistemas eficaces de gestión de la calidad, revisiones de trabajos, evaluaciones de riesgos, formación, salvaguardias de independencia y procesos de remediación.
El informe aborda los desafíos de la tecnología de la información y la inteligencia artificial en las auditorías, citando controles de acceso débiles, pruebas insuficientes de los informes del sistema y una comprensión deficiente de los entornos informáticos. El IRBA afirma que, si bien la tecnología como la IA puede mejorar las auditorías, no puede reemplazar el juicio humano.
Para abordar estos problemas, el IRBA recomienda un análisis de causa raíz (mejorado al 67% en las firmas que lo realizan), una mayor responsabilidad por parte del liderazgo, una mejor formación en áreas como auditorías informáticas y normas de información financiera, controles de independencia más estrictos y planes de remediación medibles. Los hallazgos se producen en medio de escándalos pasados como VBS Mutual Bank y Steinhoff, lo que subraya el papel de las auditorías en la confianza financiera.