Jacob Helberg, un francoamericano de 36 años, ocupa el cargo de subsecretario de Estado de EE.UU. para Asuntos Económicos. Nacido de una madre francesa en Saint-Germain-en-Laye, facilita las conexiones entre los aliados franceses de Donald Trump, como Sarah Knafo y Marine Le Pen, y los círculos estadounidenses. Su rol llama la atención en enero durante una reunión en el Departamento de Estado en Washington.
A principios de enero, un funcionario guía a un visitante por los pasillos del Departamento de Estado en Washington, el centro de la diplomacia estadounidense. El escenario evoca el pasado expansionista de Estados Unidos, con un cuadro que alegoriza el «destino manifiesto» con una mujer expulsando a los nativos americanos de sus tierras. Jacob Helberg, de 36 años, saluda con un frío «Hello, welcome» en inglés, aunque el francés es su lengua materna. Nacido en Saint-Germain-en-Laye, en los Yvelines, de una madre francesa, describe este próspero y verde suburbio al oeste de París como un «pequeño valle del Sena». Se mudó a Estados Unidos, el país de su padre, solo al alcanzar la mayoría de edad. Como subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, este joven francoamericano sirve como contacto clave para figuras francesas que buscan acceso a Donald Trump. Personas como Sarah Knafo y Marine Le Pen, de la Agrupación Nacional (RN), dependen de él para conectar con círculos estadounidenses favorables a sus aliados franceses. Su influencia sobre la ultraderecha francesa pone de relieve los lazos transatlánticos emergentes en este panorama político.