Han pasado quince años desde el Gran Terremoto del Este de Japón, pero el objetivo del gobierno de reducir a cero las muertes indirectas relacionadas con el desastre sigue sin cumplirse. El terremoto y el tsunami continúan afectando regiones como Tohoku y Fukushima.
El Gran Terremoto del Este de Japón azotó el 11 de marzo de 2011, causando daños masivos por terremotos y tsunamis. Ahora, 15 años después en 2026, el objetivo declarado del gobierno de llevar las muertes indirectas relacionadas con el desastre a cero parece lejos de realizarse. Estas muertes indirectas se refieren a aquellas que no provienen directamente del desastre, sino de factores relacionados como las dificultades de evacuación o el estrés mental. Según The Japan Times, los esfuerzos para alcanzar esta meta siguen enfrentando desafíos significativos. En áreas como Tohoku y Fukushima, la recuperación avanza, pero las muertes de este tipo persisten. A pesar de las iniciativas gubernamentales, un camino claro hacia cero sigue siendo esquivo. Este problema en curso subraya la necesidad de un apoyo sostenido en las secuelas de los eventos del 3/11.