Park Myung-hee, jefa de equipo en la unidad de cuidados paliativos del Hospital St. Mary de Seúl, ayuda a las familias a preservar sus últimos recuerdos vistiendo a los pacientes fallecidos con la ropa que eligieron en vida. Con 31 años de experiencia, ha cuidado a cerca de 10,000 pacientes.
Park viste a los pacientes después de su fallecimiento con prendas seleccionadas durante su vida, como un vestido rosa para una niña de cinco años o un uniforme escolar nuevo para un joven de 17 años. “Las familias que quedan atrás recordarán por el resto de sus vidas la última imagen que vieron del paciente”, comentó.
Ella no ve el hospicio como un lugar para morir, sino como un sitio donde los pacientes pueden cumplir sus deseos cotidianos, como comer su comida favorita o expresar palabras que habían quedado pendientes. El personal trabaja para satisfacer estas peticiones con prontitud para evitar arrepentimientos.
Park se unió a la unidad en 1996 y ayudó a desarrollar directrices para la atención al final de la vida tras formarse en el extranjero. Tras haber superado un cáncer hace cinco años, ahora comprende más profundamente el dolor de los pacientes. Espera que se amplíen las camas de cuidados paliativos en Corea para permitir finales más dignos.