Los legionarios de la Brigada Rey Alfonso XIII llegaron esta mañana a Málaga en la fragata Galicia y desfilaron hasta la plaza de Fray Alonso de Santo Tomás, donde cientos de personas los recibieron con aplausos y gritos de '¡Viva España! ¡Viva la Legión! ¡Viva el Cristo de la Buena Muerte!'. Participaron en el traslado del crucificado de la Congregación de Mena a su trono procesional, un acto emblemático del Jueves Santo. Autoridades y el obispo de Málaga presidieron la ceremonia.
La Compañía de Honores de la Brigada Rey Alfonso XIII, II de La Legión, desembarcó temprano en el puerto de Málaga procedente de Almería a bordo de la fragata Galicia, comandada por el capitán de navío Juan José Belizón. Marcharon por las calles del centro al son de cornetas y tambores hasta la iglesia de Santo Domingo de Guzmán y la plaza de Fray Alonso de Santo Tomás.
Algunos asistentes acamparon la noche anterior para asegurar buenos sitios, lo que obligó a los hermanos de Mena a montar guardia. "Esto empieza a superarnos", comentó Ramón Gómez Ravassa, congregante desde hace más de siete décadas. Alrededor de las 12:00, se realizó el relevo del estandarte del Cristo de la Buena Muerte del II de La Legión al Tercio Gran Capitán I de La Legión.
Gastadores de varios tercios sacaron a hombros la imagen mientras sonaba el himno de España. La multitud cantó 'El novio de la muerte' con una sola voz, seguido de aplausos. El obispo José Antonio Satué, en su primera vez en Mena, ensalzó a los legionarios y dijo: "el Cristo de la Buena Muerte no es sólo una talla preciosa, sino es un rostro que nos mira, un silencio que nos habla y una presencia que nos sostiene".
Asistieron el alcalde Francisco de la Torre, el subdelegado del Gobierno Francisco Javier Salas, el presidente de la Diputación Francisco Salado y la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso, junto a consejeros andaluces como Arturo Bernal, Carolina España y Rocío Blanco. Satué pidió por la paz y la unidad entre españoles.