La Corrida Picassiana en la plaza de La Malagueta de Málaga se celebró este sábado con un ambiente de luto por la muerte de Ricardo Ortiz, corralero y exmatador de toros fallecido el día anterior por una cornada. Saúl Jiménez Fortes ofreció el toreo más destacado de la tarde, aunque penalizado por la espada, en una corrida con toros descastados de Puerto de San Lorenzo y El Pilar. La plaza registró lleno con 'no hay billetes'.
La Corrida Picassiana, que inicia los actos del 150 aniversario de La Malagueta, comenzó con un paseíllo sin música, un toque de oración interpretado por trompeta, banderas a media asta y crespones negros en los brazos de los trabajadores de la plaza. Todo en memoria de Ricardo Ortiz, quien a sus casi 52 años murió el viernes por una cornada mientras trabajaba como corralero con los toros anunciados. Saúl Jiménez Fortes brindó su primer toro a Ortiz y su familia.
Fortes mostró firmeza ante su primer toro de El Pilar, alto y despegado, ganándose una ovación tras estocada tendida y trasera. Con el cuarto de Puerto de San Lorenzo, toreó con macizos naturales reminiscentes de Ordóñez, aunque un pinchazo y media estocada le valieron solo una vuelta al ruedo tras aviso.
Juan Ortega sufrió un resbalón al capotear su primero sin mayores consecuencias, recibiendo ovación por una buena estocada. Su quinto mostró movilidad inicial pero se volvió violento, dejando detalles como un quite por delantales, aunque falló con el acero y silencio.
Pablo Aguado destacó con verónicas templadas al tercero, pero la faena decayó por la falta de embestida; silencio tras aviso y palmas en el insulso sexto. Los toros, cuatro de Puerto de San Lorenzo y dos de El Pilar, fueron criticados por descastados y sin clase. José María Garzón agitó su último 'no hay billetes' en su gestión en Málaga.