Morante de la Puebla protagonizó una faena improvisada y genial con el cuarto toro de Álvaro Núñez en la plaza de La Maestranza durante la Feria de Abril, aunque no obtuvo trofeos por problemas con la espada. Víctor Hernández paseó una oreja en su primero, mientras Juan Ortega pasó sin pena ni gloria. La corrida del 16 de abril atrajo un lleno de no hay billetes.
La plaza de La Maestranza en Sevilla registró el sexto festejo de abono de la Feria de Abril el 16 de abril con un lleno de 'no hay billetes'. Se lidiaron seis toros de Álvaro Núñez, desiguales de presencia, mansos en caballos y nobles pero agotados al final.
Morante de la Puebla brilló con el cuarto toro, descrito como un novillo impresentable. Recibió al animal con el capote a una mano apoyado en las tablas, toreó verónicas templadas con la música sonando y la plaza en pie. Colocó banderillas él mismo, incluyendo un par al quiebro desde una silla de tijeras, y en la muleta dibujó muletazos largos, un natural redondo y ayudados por alto sentado. Pidió los máximos trofeos, pero un pinchazo y media estocada le costaron las orejas; recibió dos vueltas al ruedo y salió en volandas por la puerta de cuadrillas tras un intento fallido de Puerta del Príncipe.
Víctor Hernández mostró valor y toreo solemne en su lote. En el tercero, agotado pero noble, ejecutó 20 naturales monumentales y paseó una oreja tras estocada con aviso. En el sexto brindó al arrimón a Morante y recibió ovación.
Juan Ortega abrió con una larga cambiada de rodillas en el segundo, pero dubitó ante su casta; su faena quedó incompleta con estocada baja y ovación. Naufragó en el quinto sin clase con estocada y silencio.