Un grupo de senadores de Los Republicanos publica una tribuna en Le Monde para defender las escuelas rurales en medio del declive demográfico. Critican la lógica contable que lleva al cierre de clases y llaman a una oferta escolar adaptada en los pueblos. En su opinión, esto mantendría la vitalidad territorial y proporcionaría un apoyo individualizado a los niños.
En una tribuna publicada el 4 de marzo de 2026 en Le Monde, un grupo de senadores de Los Republicanos alerta contra el cierre de escuelas rurales justificado por la caída del número de alumnos. Denuncian un enfoque contable anual por parte de los inspectores de las academias, que deciden sobre plazas y clases en función de conteos precisos de alumnos, a diferencia de la planificación a largo plazo exigida a los responsables locales en materia de urbanismo. Los autores señalan que el ministerio de Educación es el único que ajusta sus recursos de esta manera cada año, sin visión prospectiva. Según ellos, estos cierres resultan en tiempos de desplazamiento más largos para los niños, aumentando su fatiga y alejando a los padres de la escuela. Destacan los beneficios de las escuelas rurales: tamaños de clase reducidos, proximidad cercana de los profesores a los alumnos y familias, y un clima escolar tranquilo que permite un apoyo personalizado. El grupo pide colocar al niño en el centro del sistema y desarrollar una nueva oferta escolar adaptada a las realidades demográficas de los pueblos. Enfatizan el papel vital de las escuelas en la lucha contra la despoblación rural y la igualdad republicana, más allá de las restricciones presupuestarias. El fuerte rendimiento de las escuelas rurales demuestra, en su opinión, la efectividad de un sistema flexible adaptado a las necesidades de los niños.