El 22 de enero, los diputados de Les Républicains (LR), liderados por Laurent Wauquiez, utilizarán su nicho parlamentario para avanzar varios proyectos de ley, incluido uno para prohibir el velo a menores en espacios públicos. Esta iniciativa revive los debates sobre signos religiosos en Francia, con propuestas que ahora se extienden a las universidades. Un economista advierte de los riesgos de excluir a mujeres de la educación superior.
El 22 de enero, la Asamblea Nacional francesa acogerá el nicho parlamentario del grupo Les Républicains (LR), liderado por Laurent Wauquiez, diputado de Haute-Loire. Este día de iniciativas busca adoptar cuatro textos prioritarios antes de debatir, en quinta posición, un proyecto de ley «prohibiendo el velo a menores en espacios públicos». Inicialmente previsto como punto principal, la medida se pospuso para evitar batallas prolongadas de enmiendas sobre un tema sensible, según Eric Pauget, diputado de Alpes-Maritimes. El señor Pauget abrirá la sesión con una propuesta de resolución europea que insta al Consejo de la UE a incluir a los Hermanos Musulmanes en la lista de organizaciones terroristas. El texto ya fue adoptado en la comisión de Asuntos Exteriores con el apoyo del grupo Horizons, pese a los choques esperados con los insoumis de izquierda. Este debate se inscribe en la reaparición de discusiones sobre los signos religiosos en Francia. En 2025, varios políticos de derecha y extrema derecha presentaron propuestas para endurecer las normas sobre el velo —el pañuelo que cubre la cabeza, o hiyab— de cara a las elecciones presidenciales. A diferencia de episodios anteriores, estas iniciativas ahora afectan espacios como las universidades, antes exentos. Olivier Bargain, profesor de economía, sostiene en una tribuna que la tesis central —las mujeres llevan el velo por coacción masculina— no está respaldada por la investigación. Encuestas del Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos y del Instituto Nacional de Estudios Demográficos, como «Trayectorias y orígenes» (2008-2009 y 2019-2020), indican que el velo suele responder a una elección personal, a veces contra las expectativas familiares. Las brechas en educación y empleo entre mujeres veladas se deben en gran parte a la discriminación en el mercado laboral, según análisis econométricos de Jacquet y Montpetit, y no tanto a restricciones conyugales. Prohibir así el velo en la universidad corre el riesgo de excluir a algunas mujeres de la educación superior, advierte el señor Bargain, quien aboga por un enfoque matizado basado en datos empíricos.