El delantero francés Marcus Thuram, del Inter de Milán, reveló que no guarda ningún recuerdo de la final del Mundial de Qatar 2022, donde Francia perdió ante Argentina por penales. En una entrevista, describió la intensa emoción del partido en el Estadio Lusail y la sensación de jugar como local para los argentinos.
Marcus Thuram, el delantero de 28 años del Inter de Milán, compartió sus reflexiones sobre la final del Mundial de Qatar 2022, casi cuatro años después del evento. El 18 de diciembre de 2022, en el Estadio Lusail, Francia enfrentó a Argentina en una definición épica que terminó en penales a favor de la Albiceleste. Thuram ingresó al campo a los 40 minutos del primer tiempo, reemplazando a Olivier Giroud, cuando Argentina lideraba 2-0. Posteriormente, asistió a Kylian Mbappé en el segundo gol francés, empatando el marcador en 2-2, aunque no participó en la tanda de penales.
Thuram recordó la atmósfera del estadio: “Recuerdo haber entrado y ver a todos los hinchas de Argentina en el estadio. Nos sentimos como si estuviéramos jugando en Argentina”. Lamentó el deseo frustrado: “Nuestro deseo era ganar la Copa del Mundo frente a sus hinchas, pero sabemos cómo terminó”. Sin embargo, la confesión más impactante fue sobre su memoria: “La final es el único partido donde no tengo ningún recuerdo”. Explicó que, a diferencia de otros encuentros que recuerda con detalle incluso de hace cinco años, de este “es como si jamás hubiera pasado”. Atribuyó esto a la emoción intensa o al desenlace: “No sé si es por la emoción del partido, o por cómo terminó, pero es como si jamás hubiera pasado”.
Esta revelación no es aislada. Otro francés, Randal Kolo Muani, aún sufre por una oportunidad perdida en el tiempo suplementario, cuando el marcador estaba 3-3. Enfrentó a Emiliano 'Dibu' Martínez en un mano a mano, pero el arquero argentino atajó. Kolo Muani confesó: “Todavía la sigo viendo. La conozco de memoria. [...] Todavía lo tengo atragantado en la garganta y lo tendré de por vida”. Estas declaraciones resaltan el impacto duradero de la derrota para los jugadores franceses, a puertas de un nuevo Mundial.