El Sindicato Nacional de Trabajadores del Metro de la CDMX amenaza con un paro general y una marcha al Zócalo si el gobierno local no atiende sus exigencias de mejoras laborales. Los trabajadores han colocado carteles en estaciones exigiendo atención a la jefa de Gobierno, Clara Brugada. Esta tensión surge pese a un plan de mantenimiento reciente que no ha resuelto fallas recurrentes.
El descontento entre los trabajadores del Metro de la Ciudad de México ha escalado, con el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC) anunciando posibles acciones de protesta. El sindicato, liderado por Fernando Espino Arévalo, acusa al gobierno capitalino de ignorar demandas clave, lo que podría llevar a un paro de labores en las próximas días y una marcha hacia el Zócalo.
Los carteles colocados en estaciones, andenes, edificios administrativos y trenes desde el 26 de noviembre de 2025 hacen un llamado directo: “Respetuosamente hacemos un llamado a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México para que atienda las justas demandas de los Trabajadores del Metro”. Entre las exigencias principales se encuentran la compactación de plazas, la revisión de áreas peligrosas o insalubres, el suministro de ropa de trabajo y la entrega de equipo de seguridad para personal técnico y administrativo.
Esta amenaza llega en un contexto de fallas persistentes en el sistema, que moviliza hasta 7.3 millones de usuarios diarios. El 20 de agosto de 2025, Espino Arévalo y el director general del Metro, Adrián Rubalcaba Suárez, firmaron el Plan Estratégico de Mantenimiento Metro 2025-2029. Este incluye mantenimiento anual a 278 trenes en las líneas 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, A y B; rehabilitación de trenes; mantenimiento preventivo a instalaciones fijas; y mejoras en elevadores y escaleras electromecánicas.
Sin embargo, en septiembre de 2025, durante el 56 aniversario del Metro, Espino Arévalo denunció que las fallas recurrentes en trenes, vías e instalaciones se deben al incumplimiento de programas de mantenimiento por falta de insumos, refacciones y equipos. Según La Jornada, esta situación pone en riesgo la seguridad, eficiencia y calidad del servicio, afectando a millones de usuarios que dependen del Metro como principal medio de transporte en la capital.