El banco central de Argentina redujo las tasas de referencia de corto plazo a 20% este mes, por debajo de la inflación, para aprovechar ingresos de dólares y recomponer reservas. Esta decisión del gobierno de Javier Milei busca impulsar el crecimiento económico ante señales de desaceleración. Analistas destacan preocupaciones por el impacto en la estabilidad del peso.
Las tasas de referencia de corto plazo en Argentina cayeron a 20% este mes, desde 50% a fines del año pasado y más de 100% en octubre. Esta baja, impulsada por el banco central que compra millones de dólares diarios e inyecta pesos al sistema financiero, deja las tasas por debajo de la inflación, que registró un 31% anual el mes pasado, aunque ha descendido desde picos cercanos al 300% en 2024. Las reservas netas aumentaron un 9% este año hasta US$44.700 millones, pese a una leve caída este mes, gracias a exportaciones y un peso sólido que se apreció casi un 7% desde las elecciones de octubre. El banco central adquirió unos US$2.800 millones desde enero. Santiago Bausili, presidente del banco central, afirmó: “Vamos a comprar reservas mientras la gente demande pesos”. La medida refleja la disposición del presidente Javier Milei a priorizar el crecimiento ante un desempleo creciente y desaceleración en producción industrial y construcción. Una encuesta de Isonomia Consultores mostró que el desempleo superó a la inflación como principal preocupación de los argentinos. María Minatta, de Map Latam, indicó: “La actividad económica ‘está ahora en la cima de las preocupaciones de la gente’”, y el gobierno busca “normalizar la política monetaria, fijar una tasa de interés razonable y reducir los encajes en pesos para que la economía pueda recuperarse”. Sin embargo, la caída de tasas reduce incentivos para mantener pesos, arriesgando debilitar la moneda y reavivar la inflación. Gabriel Caamaño, de Outlier, señaló riesgos crecientes para estrategias de carry trade por la apreciación global del dólar y la baja rápida de tasas.