Un hombre de 58 años está a juicio por el brutal doble asesinato de Lena y Anders Nordahl en Klippan. Su hija Petra Lindberg, que descubrió a sus padres muertos, asiste a las vistas en el Tribunal de Distrito de Helsingborg y califica la pérdida de innecesaria. Persiste el misterio en torno al arma sospechosa, un extintor sin ADN ni huellas dactilares del acusado.
El 9 de mayo, Lena y Anders Nordahl fueron encontrados brutalmente asesinados en su villa en el municipio de Klippan. Un hombre de 58 años ha sido acusado del doble asesinato, descrito como completamente injustificado. El juicio se celebra esta semana en el Tribunal de Distrito de Helsingborg, donde la hija de 35 años, Petra Lindberg, que hizo el horrible descubrimiento, escucha cada día. Petra no había tenido noticias de sus padres durante unos días y, al faltar ellos a una fiesta, condujo hasta la casa. Allí yacían sin vida. «El shock fue inmediato. Tardó en calar hondo», dice. Las emociones han sido una tormenta: llanto, risas por recuerdos y sobre todo ira. «Fue tan innecesario. Alguien entró simplemente, hizo esta cosa terrible y se marchó», declara Petra Lindberg. Cree que el duelo habría sido más llevadero si hubiera sido un robo que salió mal. «Entonces habría una explicación. Eran completamente inofensivos para su entorno», dice. La familia ha recibido gran apoyo, del que está agradecida. El misterio gira en torno al presunto arma, un extintor. «No hay ni ADN ni huellas dactilares suyas», dice Torsten Andersson, abogado defensor del hombre. El acusado ha cambiado su versión. La vida ha cambiado para siempre. Petra echa de menos llamar a sus padres o que cuiden de los nietos. Anders Nordahl, aficionado a los motores, trabajaba como conductor e instructor de tráfico pesado. Su madre amaba el teatro y la música. «Eran sociables, burbujeantes y humorísticos», recuerda Petra. Los echa más en cuenta en cumpleaños o al oír una canción compartida.