Nueva crítica al manejo policial de la desaparición de una mujer de 25 años en Rönninge el 26 de diciembre, como se detalló previamente en la cobertura del arresto de la sospechosa Vilma Andersson. No se envió patrulla inicial pese a los informes de la familia, lo que genera dudas internas y una vigilia con antorchas comunitaria en honor a la víctima.
El padre de la mujer llamó a la policía alrededor de las 10 de la mañana del 26 de diciembre tras su desaparición mientras visitaba a sus padres, pero no se despachó patrulla. La familia registró el camino a la estación de commuter de Rönninge, encontrando sus auriculares, bridas similares a esposas improvisadas y un pequeño martillo de trineo. Una segunda llamada después de las 14 inició una investigación por secuestro.
Pruebas forenses de los objetos identificaron a la sospechosa de 26 años Vilma Andersson –arrestada la noche siguiente mientras transportaba el cadáver, como se informó previamente– mediante ADN y huellas dactilares. Una fiscal ordenó su detención en ausencia a las 10:36, aunque Andersson trabajaba entregando comida en Estocolmo ese día.
Andersson niega el asesinato pero admite profanación de sepultura y permanece detenida por causa probable de asesinato con desmembramiento. La policía cuestiona internamente la velocidad de la operación comparada con casos de niños y si se perdió tiempo. Compañeros de Andersson en su pasado como Hampus en una empresa de transporte recuerdan a una persona no violenta que alteraba su apariencia con maquillaje y forma de hablar, pese a un historial que incluye prisión por intento de secuestro y delitos de pornografía infantil.
El 3 de enero, cientos desafiaron el tiempo nevado en una vigilia con antorchas en Skönviksparken, Rönninge. «La gente siente que esto no puede continuar», dijo el organizador Antoine Elkhoury, expresando temores por la seguridad, especialmente de las mujeres por la noche, mientras apoya a la familia.