Un nuevo informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina insta al Departamento de Energía de EE. UU. a vincular la investigación sobre infraestructuras energéticas e hídricas para gestionar mejor las inclemencias meteorológicas y otras tensiones.
El informe, publicado el 19 de mayo de 2026, fue encargado para guiar un programa piloto propuesto de tecnología regional de energía y agua. Señala que Estados Unidos registró una media de 9 desastres meteorológicos y climáticos al año que causaron al menos 1.000 millones de dólares en daños entre 1980 y 2024, cifra que aumentó a 23 en los últimos cinco años. El comité destaca cómo las centrales eléctricas dependen del agua para la refrigeración, mientras que los sistemas hídricos necesitan electricidad para el bombeo y el tratamiento. Cita la tormenta invernal Uri de febrero de 2021 como ejemplo de cómo los fallos de la red eléctrica en Texas también interrumpieron el tratamiento de agua para millones de personas. Las recomendaciones incluyen la creación de proyectos piloto regionales que prueben soluciones integradas y planifiquen ante eventos extremos. El informe subraya que, sin esa coordinación, los fallos en cadena podrían amenazar la estabilidad económica, la salud pública y la seguridad nacional. Los proyectos piloto propuestos dependen de la Oficina de Energía Hidroeléctrica e Hidrocinética del DOE, que cambió de nombre a principios de 2026. El informe también señala que la base de datos de desastres de mil millones de dólares de la NOAA se interrumpió en mayo de 2025.